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Capítulo 3: En el fílo del abismo

[dropcap]E[/dropcap]l imponente carguero Coreliano hacia parecer minúsculas al resto de naves estacionadas en la cueva. En el exterior, una densa cortina de lluvia crepitaba con fuerza sobre los árboles y la maleza. Row observaba desde un rincón como desembarcaban los suministros y armas.

– Poco haremos con esas armas si no tenemos quien las use contra el imperio.
– Cierto, pero sería igual de inútil tener soldados desarmados.

Su interlocutora, la capitana Sable Weiss estiró los brazos para desperezarse. Arqueó su espalda y su figura quedó resaltada por el gesto. Vestía una camiseta ajustada, y en la cintura anudaba con las mangas la parte superior del mono de piloto, Row no apartó la mirada, como en los primeros días, estaba seguro que ella le había cazado en múltiples ocasiones observándola. Era poco habladora, por lo poco que había averiguado de ella, tenía entre 25 y 30 años, no tenía familia y había sufrido mucho en algún momento de su vida a manos del régimen Imperial. No se le conocía que estuviera manteniendo ninguna relación sentimental con nadie, aunque no le faltarían pretendientes. En el tiempo convivido con ellos en Sesenay, Row había despertado un profundo deseo hacia esa mujer.

Parece que el contrabandista dueño del carguero también se había fijado en ella, y se dirigía con paso decidido hacia ellos, sacando las manos de los bolsillos de su chaqueta y metiendo barriga.

– Vaya vaya, ahora lo entiendo todo, el motivo por el que el imperio quiere asaltar este planeta. Capitana, si hubiera sabido de su existencia hubiera venido antes a este planeta perdido..
– Ahórrese sus cumplidos contrabandista, su causa es el dinero, nuestra causa no da lugar a bromas.


[dropcap]D[/dropcap]elante de él, en plena línea de tiro, la lanzadera espacial clase Lambda mantenía rumbo a velocidad de crucero. Los potentes sistemas electrónicos que equipaba aquella formidable nave sondearon el espacio en busca de las alimañas rebeldes. Abatido por el tedio, Shooter imaginaba que la Lambda era un objetivo enemigo y procuraba concentrarse en situar su retícula de disparo entre ambos propulsores traseros. Había pasado casi una hora cuando el canal de comunicaciones quedó ocupado por la firme voz de un tripulante de la lanzadera.

– Escuadrón Negro, los tenemos. Sector 4487/990 pongan rumbo a velocidad de combate. Estad atentos. vamos a eliminar a estos molestos insectos.

Shooter se acomodó en su asiento, levantando un poco la espalda y girando el cuello a uno y otro lado, todo lo que el casco le permitía. Soltó el mando con la mano derecha y movió sus dedos despertándolos para lo que se avecinaba. A la velocidad a la que se aproximaban, no tardarían en entrar en combate. Esta vez no sería un intercambio de disparos, iban de caza y quería su presa. Cuando llegaron al sector, su computadora asignó un código a cada nave enemiga. Solo eran cuatro cazas de esa chusma de resistencia planetaria.

La fuerza imperial se componía de dos escuadras de caza TIE de cuatro naves cada una, escoltando a cada lado a la nave imperial que les comandaba, que redujo su velocidad al mínimo, mientras los maniobrables TIE se abalanzaron sobre el enemigo. Muchos de aquellos pilotos eran novatos sin experiencia y este iba a ser su bautismo de fuego.

Fijó en su retícula el perfil de un Ala-Y de color cobrizo, y disparó sus láseres gemelos en cuanto lo tuvo a tiro: Los escudos de energía de la nave enemiga absorbieron el daño, y conforme se aproximaba, volvió a disparar mientras giraba su nave abandonando la formación, con la intención de flanquear el ángulo de tiro del armamento de la pesada nave, que falló en respuesta al acoso del fuego imperial. “Esto va a ser demasiado fácil”, pensó, mientras frenaba para dejar que la velocidad del Ala-Y le superarse y girar para seguirle justo detrás. cerro ambos gatillos mientras sus armas laceraban el blindaje y causaban graves daños en la nave. Estaba a punto de rematar a esa nave y ya pensaba dibujar una nueva silueta en el panel solar del ala cuando la cabina se torno en rojo al saltar todas las alarmas, un repetido pitido en su computadora advertía de que estaba en el punto de mira de otra nave y seguidamente, que una salva de misiles se dirigen hacia él sin posibilidad de escapar.


– Aquí Alfa Uno a todas las unidades, ¡Fuego sobre esa lanzadera! – El Comadante Khaep lanzó su bombardero Ala B sobre la línea enemiga, dejando que varios cazas le sobrepasaran por velocidad, mientras pivotaba su carlinga para colocar su nave en perfil de ataque. Estaba seguro de que, al abatir la nave de mando, el resto de pequeños cazas lucharían mucho peor sin su apoyo, o incluso se retirarían de la batalla. Estaban en clara desventaja numérica, pero no huirían por velocidad a no ser que consiguieran salir del combate cerrado y saltaran en el hiperespacio.

– Alfa Dos, estoy sin escudos, ¡tengo al enemigo detrás! -La voz de Weiss sonó más alta de lo normal, estaba en serios problemas. Row, giró en un arco cerrado para cubrir al ala-Y, y enfiló al TIE Fighter que le estaba persiguiendo. Lo tenía bastante lejos como para dejar que la puntería decidiera sobre la vida de su compañera. Por fortuna, su nave disponía de misiles rastreadores gracias al cargamento de contrabando, No podía fallar.


– ¡Agg… Su madre!- Shooter lanzó su caza en una espiral descendente y apretó los dientes mientras intentaba evitar la linea de tiro. Estuvo cerca de colisionar contra otro caza TIE, cuando los cohetes llegaron a su nave y pudo verlos trazar entre las alas y la esfera de su caza. Pero alguno impactó, y salió disparado de su asiento, volviendo a él gracias a los amarres de la silla, una gran sacudida. le hizo polvo los oídos dentro de su casco, comprobó que el sistema de soporte vital estaba intacto mientras intentaba evaluar los daños en su nave. Shooter quiso contactar con la lanzadera, pero sus comunicaciones tampoco funcionaban.

Muy cerca de su trayectoria, un ala-X rebelde se quitó de encima otro TIE con su pesado armamento. La explosión del motor doble de iones Sienar del caza destruido iluminó la batalla como de un mosaico de muerte se tratara. En pocos segundos, al menos otras dos explosiones se sucedieron en el amplio espectro visual de su cabina. Shooter aceleró al máximo para salir como fuera del combate cerrado, su nave estaba muy dañada. Le costaba mantener el rumbo pues estaba cerca de perder un ala. Había perdido en su perspectiva al Ala-Y enemigo, aunque aquella presa ahora era demasiado para su caza.

– Puta mierda de bantha,…¡no funciona nada!


[dropcap]A[/dropcap]quel TIE era historia, se alejaba a la deriva hasta que seguramente explosionara. Sin tiempo para celebrar haberlo abatido, Row se centró en volver hacia su posición, pero otras dos naves le acosaban. Aceleró al máximo, mientras giraba su Headhunter en los dos ejes para volver por la misma línea en sentido contrario, de cara a los cazas que le perseguían. Al cruzarse con ellos, los escudos absorbieron la energía láser, mientras devolvía la misma suerte sobre uno de ellos, que salió del cruce en llamas para desintegrarse poco después.

Era el momento de volver sobre la línea de ataque, esperaba ver a todas las naves aliadas, pero los sistemas de radar no localizaron el Ala-X de Doranor. Aceleró de nuevo todo lo posible para unirse al ataque sobre la nave de mando, mientras comprobaba que no soportaría mas fuego sobre su Z-95. Al llegar a escasa distancia sólo pudo situar allí el Ala-B color rojo hostigando a la nave imperial en un intercambio de fuego demoledor. Y entonces ocurrió, en el más absoluto silencio, como la intervención de un poder divino.

Surgido de la nada, un espectro se materializó en arma, un tridente de alas como un mortal arpón apareció a escasa distancia del Comandante, y con una descarga de fuego a quemarropa desintegró el blindaje de la nave que estalló en una pequeña nova.


[dropcap]S[/dropcap]us controles no respondían, su aceleración era nula, estaba inerte, como una rama a la deriva en un río de aguas tranquilas. “Hasta aquí has llegado Shooter, fuiste feliz en tu corta vida”. Su boca sintió el sabor de la sangre que manaba de su labio mordido, su corazón estaba a punto de estallar y su respiración no le ayudaba. Por primera vez en mucho tiempo, sintió el más absoluto miedo.

Comentarios

Comentarios
  • Gris 81

    Abril 29, 2016

    Brutal, Jovi!! Que bien narrada la batalla, me he visto dentro y…¡me has multiplicado el mono de jugar al xwing!

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  • Juan Angel Ibañez2

    Abril 29, 2016

    Noooooo no nos dejes asi,
    Muy buen continuación, se va a hacer eterno

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  • Carlos Aisa3

    Abril 29, 2016

    Gran relato!!! Pero se está haciendo eterno :`(

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  • Agustín4

    Abril 29, 2016

    Genial Jovi!!!, espero con ansia el próximo, a ver si no se hace esperar tanto.

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  • sagremor5

    Abril 30, 2016

    Buff !! Genial !! Quiero más! Pero no me ha quedado claro que nave es destruida estallando en una pequeña nova, la Lamda o el Ala B?

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  • Borgortez7

    Abril 30, 2016

    Intrigante y con ganas de saber quién va dentro de ese TIE Fantasma. ¿Es esa la nueva nave de la que se hablaba y dentro irá ese piloto de gran renombre? Grandísimo relato 😉

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  • Negroscuro8

    Julio 5, 2016

    Que bueno Jovi, acbao de devorarme los 3. Queremos mas!

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